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Profesional Coaching

El deportista profesional convive con muchas presiones generadas por sus compañeros de profesión con los que se mide y la sociedad que les rodea. Inkorpore te acompañará para que tengas una vida deportiva y personal más plena.

Trabajaremos para que sepas afrontar las presiones deportivas y sociales que genera la alta competición.

La virtud de quienes pueden vivir del deporte se compone del talento innato de dicho deportista y de su preparación física, técnica y mental. Tanto para el entrenamiento como para la competición es vital que el componente mental sostenga entre otras cosas la disciplina diaria.

En los entrenamientos de coaching profesional trabajaremos tu fortaleza mental que optimizará el sacrificio, la constancia y la organización, además de afrontar y derribar barreras de ansiedad, estrés y monotonía ante la llegada de la competición.

Previamente a la competición, habremos trabajado el entrenamiento para el control de activación y los estados negativos que se llegan a generar por el alto grado de responsabilidad personal y colectiva a la que el deportista profesional está sometido.

Aunque parezca mentira al deportista profesional, sobre todo en algunos deportes con mucha proyección mediática, es al que más le cuesta acceder al acompañamiento de un coach, siendo de los que más lo necesita. Una vez lo hace, los logros son muy importantes.

El deportista profesional sabe que el deporte evoluciona de una forma muy rápida y con ello avanza y se amplía el grupo de profesionales que le acompañan en la mejora de su rendimiento deportivo.

El hecho de que un coach acompañe a un deportista profesional no quiere decir que dicho deportista tenga problemas a la hora de afrontar diferentes situaciones durante los entrenamientos, la competición y muchas veces en su vida social y personal.

Lo que muchos ven como problemas, desde Inkorpore lo vemos como necesidades. Existe una gran diferencia entre ambas.

Todo profesional tiene un gran margen de mejora, hasta los ejemplos más representativos de la élite mundial del deporte. Por ello, el coach trabaja para además de atender dichas necesidades del deportista, observar aquellas otras que por sus conocimientos le llaman la atención.

Cada carencia arrastra una cadena de necesidades que se multiplican si no se trabajan a tiempo y de forma correcta. De esta manera, una escucha activa no aprendida conlleva falta de atención. Esta falta de atención en la tarea acarrea errores en la práctica y eso deriva en la aparición de estrés, ansiedad y en poco tiempo falta de motivación, desánimo y muchas veces abandono.

Por eso, aunque un deportista llegue a ser profesional en gran parte por las cualidades innatas que tiene, su preparación años atrás y el fortalecimiento de aspectos que potencien su rendimiento durante el presente serán de vital importancia.

En Inkorpore conocemos casos de todos los tipos y todos los colores. Cuando un profesional llega al final de su carrera deportiva analiza su trayectoria y en la mayoría de los casos se siente orgulloso por los logros cosechados. Pero hasta en esos casos, todos coinciden en que si pudieran comenzar de cero, aprovecharían algunas posibilidades no realizadas y que les hubiesen proporcionado a algunos más éxitos deportivos y a casi todos, más satisfacciones personales como deportistas.

Existen muchas lecciones no aprendidas que se van produciendo durante la carrera de un deportista profesional al igual que en la vida de todas las personas y aunque nos conformemos con los resultados que hayamos conseguido, hay otros aspectos que Inkorpore trabaja para que esa trayectoria sea más plena deportiva y personalmente.

Todos hemos presenciado actos y momentos del deporte profesional donde como se dice en estas ocasiones; se nos ha caído el mito. En Inkorpore como firma de coaching, siempre en positivo no vamos a ponernos a recordar casos concretos con nombres y apellidos, pero todos conocemos casos donde grandes deportistas que han agredido a compañeros de profesión (no nos gusta la palabra rivales en deporte), han desviado su actividad deportiva hacia vicios prohibidos, han generado situaciones violentas con sus más allegados y así un largo etcétera.

Además de poder desarrollar la técnica y otros aspectos potenciadores de cara a la competición, el deportista profesional convive con una gran presión competitiva y social por lo que debe trabajar sus emociones de una forma constante, poniendo en práctica todo aquello que va aprendiendo junto al acompañamiento de su coach.

Un deportista profesional no solo vive de su deporte porque la naturaleza le ha otorgado de ese privilegio, sino que debe entrenar con mayor intensidad que el resto de deportistas y ante todo debe convivir, nunca la palabra enfrentarse, a esas otras presiones de sus compañeros de profesión con los que se va a medir y a una sociedad cada vez más exigente y acostumbrada a generar medidas de presión muy directa sobre el deportista.